¿Cada cuánto deberías cambiar las sábanas y toallas de casa? | Consejos Salud

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¡Bienvenido a un nuevo artículo en nuestra web! Como te imaginarás, en la farmacia nos realizan todo tipo de preguntas relacionadas con el mundo de la salud. Algo que nos sorprendió es que, más veces de las que parece, se nos ha preguntado sobre la necesidad de cambiar de juego de toallas y sábanas (especialmente todo lo relacionado con la periodicidad de cambio, sustancias a emplear para el lavado, qué se ha de hacer en función de necesidades especiales tales como alergias o pieles especialmente delicadas, etc.). Ya que es una manera genial de cuidar también de tu salud, nos hemos propuesto escribirte sobre este interesante tema.

cuándo limpiar toallas y sábanas

Por qué es importante

El cambiar de forma regular tanto las toallas, como las sábanas y otra ropa de la casa es algo muy importante, ya que éstas son potenciales focos de infecciones, traspaso de enfermedades y también pueden causar un gran malestar a personas que sufran diversas alergias.

Hay personas que no cambian esta ropa del hogar durante meses y luego caen enfermos sistemáticamente sin saber por qué. Aunque no sea la explicación más evidente, una de las causas más importantes sobre este fenómeno es precisamente por no atender a estos puntos que vamos a destacar en esta entrada. Las toallas muchas veces no se cambian porque uno solo las usa tras haberse limpiado pero, al contrario de lo que pueda parecer, la propia agua con la que nos duchamos o lavamos ya tiene bacterias y el mismo ambiente de los cuartos de baño es muy propicio por sus condiciones (de temperatura, humedad y escasa ventilación en algunos casos) para que sea un caldo de cultivo de microorganismos. En el caso de las sábanas y los dormitorios sucede algo parecido, ya que muchas son las personas que se acuestan en la cama tras haber ido antes a la ducha.

¿Qué microorganismos viven en nuestras sábanas, toallas y otra ropa de la casa?

Aunque parezca increíble, por si no lo habías reflexionado anteriormente, podríamos resumirlos en los siguientes:

  • Ácaros.
  • Bacterias.
  • Caspa.
  • Cremas y maquillajes.
  • Hongos.
  • Insectos minúsculos.
  • Partículas de animales y plantas.
  • Pelos.
  • Piel muerta.
  • Polen y otros alergenos.
  • Polvo.
  • Secreciones corporales (como el sudor o saliva).
  • Suciedad.

¿Cada cuánto has de cambiar sábanas y toallas? ¿Y el resto de la ropa?

Todo lo que vamos a decir a continuación debería entenderse como unas recomendaciones generales, ya que hay muchas circunstancias que pueden influir en que los tiempos que se indican, se vean modificados de una manera u otra. Aún así podríamos tratar de resumirlo todo en lo siguiente:

  • Sábanas. En condiciones normales lo ideal sería una vez a la semana. Dos si hay alguien enfermo en la casa o hace mucho calor y se suda mucho.
  • Toallas de las manos. Cada dos o tres días. Ten en cuenta que por norma general las toallas de mano se usan durante varias veces al día y por lo general pueden ser utilizadas por diferentes personas. Esto, unido al hecho de que con la humedad del ambiente se crea un ambiente fértil para las bacterias, se ha de tener mucho cuidado, pues luego con las manos nos tocamos la cara (con la posibilidad de causar infecciones en los ojos, gastrointestinales, etc.) y también a otras personas. En el caso de tener a alguien enfermo en casa sería ideal no compartir estas toallas en la medida de lo posible para evitar contagios.
  • Toallas baño. Siempre se recomienda el cambiarlas cada tres o cuatro usos (lo lógico pues sería hacerlo un par de veces a la semana). También es recomendable no compartirlas con otras personas en la medida de lo posible para evitar contagios, y que estas toallas no estuviesen en contacto entre sí.
  • Alfombrilla para los pies. Ya que el contacto con nosotros es mínimo y su uso es bastante limitado lo más correcto sería lavarla cada semana o como mucho cada 15 días.
  • Trapos de cocina. Estas piezas son especialmente importante, ya que están en contacto con nuestras manos, con nuestros platos, utensilios, restos de comida… y a fin de cuentas si no están limpios, las bacterias que estén en ellos terminarán pasando a nuestros sistema digestivo (pudiendo producir infecciones, diarreas, etc.). Lo ideal es que se laven una vez a la semana.
  • Colchas, edredones y similares. Normalmente con lavarlos un par de veces al año sería suficiente, ya que no suelen estar en mucho contacto con nuestra piel. Eso sí, es recomendable quitarles el polvo con una aspiradora para evitar alergias y otras molestias.
  • Almohadas y cortinas, por razones similares al punto anterior, bastarían con un par de veces al año.

Consejos de uso, lavado, secado y otras cuestiones

gérmenes en toallas

  • Ten en cuenta que en verano has de prestar más atención a las sábanas, fundas y cojines, ya que se suda más y con el calor ambiente se producen unas condiciones ideales para la proliferación de bacterias (entre otras cosas).
  • En invierno debes considerar que las toallas, son más difíciles de secar. Así es más sencillo que los microorganismos se beneficien de unas condiciones propicias para desarrollarse.
  • Ten en cuenta que si no lavas y cambias tus sábanas periódicamente, pueden aparecer muchas alergias (a partículas de plantas, animales, polen, ácaros, etc.). Debido a ésto la calidad del sueño puede empeorar, haciendo que tu sistema inmunológico se debilite que y seas más propenso a sufrir alguna enfermedad, al margen de mermar tu rendimiento diario (trabajo, estudios, deportes, etc.).
  • Es importante que ventiles. Tanto tu habitación al despertar, como el baño, la cocina o el cuarto en el que seques las prendas (si es que no lo haces en exterior o en la secadora). Así reciclarás el aire del ambiente, provocando que sea más difícil que se reproduzcan bacterias y hongos, y también dependiendo del cuarto afectado conseguirás que se reduzca la humedad. Con esto último conseguirás que las prendas se sequen antes y le dificultarás a los microorganismos que proliferen.
  • Secar debidamente las prendas es fundamental después de cada lavado o uso. Para ello han de estar bien extendidas, en un ambiente seco y cálido. Si nos estamos refiriendo a un lavado (manual o de lavadora), la acción del sol es muy buena para mantener la integridad de las prendas y para que se mantengan limpias.
  • Lavar la ropa a altas temperaturas, normalmente provoca una limpieza más profunda, aunque has de tener en cuenta lo indicado en las etiquetas de cada pieza, ya que puedes llegar a estropearlas.
  • Los detergentes delicados (hipoalergénicos, suaves, etc.) son los mejores para pieles sensibles (pieles atópicas, piel del bebé…), ya que causan menos irritaciones, aunque la profundidad de la limpieza puede llegar a ser menor.
  • Recuerda que has de tener mucho cuidado con compartir toallas y sábanas. Al hacerlo estás duplicando las posibilidades de sufrir algún contagio (factor que se multiplica aún más si estas piezas están en contacto con animales).
  • ¡Mucho cuidado con usar colores claros u oscuros! Esto no lo decimos porque unos sean más propicios que los otros a ensuciarse, sino porque en unos la suciedad es más notoria y por lo tanto en los otros es más fácil caer en el descuido “al no verlos sucios”. No te dejes engañar por las apariencias y trata de guardar unos tiempos y condiciones de mantenimiento coherentes.

Para terminar

¡Hasta aquí ha llegado nuestro artículo de hoy! ¡Esperamos que te haya gustado! Pronto seguiremos atendiendo a cuestiones de salud cotidianas, a las que posiblemente no les hayas prestado mayor atención de la debida, pero que de una forma u otra condicionan nuestro bienestar diario. ¡Recuerda que si tienes dudas o sugerencias puedes dejarnos tu comentario en la caja habilitada en la zona inferior del blog!

¡Nos vemos en la siguiente entrada!

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Farmacia de 12H situada en la histórica localidad de Moguer (Huelva, Andalucía). En nuestro blog trataremos de aconsejarte sobre asuntos del mundo de la salud, la dermocosmética y las actividades que vayamos desarrollando.

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